Estoy aquí desde enero de este año que cogí las maletas y desde León hasta aquí que me vine a hacer voluntariado. Aun recuerdo la gran nevada que divisé desde el avión y la mezcla de miedo y entusiasmo por la aventura que me esperaba.
Mis expectativas fueron superadas con creces. La casa, la gente, mis compañer@s de piso, mi organización coordinadora,… Todo estuvo dispuesto para ayudarme en el proceso de integración en el nuevo ambiente.
Menuda sorpresa que me llevé la primera noche que salí y descubrí que eramos un montón de voluntarios en esta ciudad. De pronto me vi rodeada de un montón de gente de diversos países y hablando todos en inglés con total normalidad. Si en algo coincidimos casi tod@s l@s voluntari@s es en que el inglés es algo que aquí se mejora y mucho. Se convierte en el idioma común y lo usas cada día. Lo de la lengua lituana es un capítulo aparte…
La experiencia de hacer EVS es algo que te enriquece en todos los sentidos. Si además eliges un proyecto relacionado con tu profesión, como es mi caso, adquieres una experiencia valiosa proveniente de otro país . El crecimiento a nivel personal es mayor aún. Conoces otras culturas y costumbres de vida. No tanto del país donde vives, que obviamente también, sino de la gente que te rodea durante tu experiencia. Abres tu mente, incrementas la empatía hacia los demás y te haces más tolerante. Aprendes a valorar lo que tienes y creas lazos de amistad.
Sin duda el EVS es una experiencia que recomiendo
Judit Diez
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